Rostro divino que apareces en mis sueños, déjame verte bien, muéstrame tus ojos que tanta luz hay en ellos, déjame sentir el latido de tu corazón y ese fuego en tu alma que tanta dulzura lleva.
Ya no oigo la melodía de tu voz, ni esos abrazos cálidos que nos dábamos en su tiempo. Se que te has ido, y desde ese instante te has convertido en mi ángel.
Ese ángel que nunca me ha abandonado, ni siquiera en los peores momentos.
Quisiera dejar de ser egoísta, para que tú siguieses otro camino, pero no puedo hacerlo y se que tú tampoco puedes.
Solo quiero agradecerte, y decirte que sin tú ayuda no podría ser quien soy. Tú eres mi fiel ángel guardián al que idolatro y amo con toda mi alma. Se que la vida nos dará una oportunidad, en algún momento, de volver abrazarnos como lo hacíamos antes. Hasta entonces me conformo teniéndote como te tengo… mi protector, mi todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario